Para un producto que comparte con lo
político el volverse amargo si le das más tiempo del necesario, y ya de taza
adentro, que se vuelve arduamente bebible sin edulcorarlo, apostar por
emplearlo para endulzar la situación de abierta hostilidad que recorre el mundo
en forma de dúos, tríos, cuartetos y lo que surja, es tan osado como magnífico
en la idea. Inmerso en la corriente de anuncios a los que nulamente les
interesa su consumidor, aún menos el siguiente círculo del mapa social, esta
hermosura gira y gira sobre sí misma, y en cada vuelta mejora el río que la
lleva.
jueves, 30 de noviembre de 2017
lunes, 27 de noviembre de 2017
obras son razones
En un ejemplo que ojalá hallara más
practicantes, un estereotipo –el de que los anuncios de planes de pensiones son
vacuos en el mejor de los casos- se cura con otro –el de que los ancianos pasan
su ocio observando obras- con solo añadir a este último una proyección mejor que,
aleluya, depende del primer tópico. También cómo un tabú en la comunicación –aleccionar
la importancia del arte- puede ser puesto en contacto con un futuro mejor si se
tiene la idea adecuada. Y el bendito humor para entender que un producto que
aparentemente tiene prohibido diferenciarse por algo que no sea el mango de la
sartén que regala, puede, aún así, pedirse algo y hallarlo.
miércoles, 18 de octubre de 2017
fondos para la cura de la sífilis
En un sistema político en el que los miembros
del partido republicano consideran más sacrificable la decencia más elemental o
las consecuencias de la estupidez y la arrogancia emitidas desde el puesto de
trabajo más peligroso del planeta, que la posibilidad de preferir un candidato de
la competencia, el que un empresario de la industria pornográfica ofrezca una
recompensa por comprar la destitución del presidente del país es una audacia,
una reinvención de la mera idea de prueba judicial, que esa sociedad ya no está
preparada para valorar en lo que significa.
El eco, leído por ese mismo partido como mero
exhibicionismo del hartazgo, de lo que es una brillante idea pagada con fondos
reprobables ni siquiera se distingue ya del formato idéntico que ha llevado a
la presidencia del país a un ser incapaz de una idea que no sea ideológicamente
pornográfica. Incluso en el caso, más que deseado, de que la información sobre
trump llegue a tiempo, lo que pretende mostrar del pueblo que le eligiera llega
tarde: si es expulsado, éste clamara que quien es destituido es el pueblo
americano y esa aberración de la inteligencia social obtendrá la misma
validación que el resto de propuestas aulladas durante la campaña electoral y
refrendadas a diario desde entonces.
Su triunfo es doble porque la apuesta de Larry
Flint es una que muchos asociarán inmediata y exclusivamente a la provocación
ligada al sector en que trabaja. Y quienes podrían enarbolar ruego similar –The
New York Times, The Washington Post- nunca lo harían porque la gente educada
que los lee sí aprecia el valor de las formas en la negociación del mundo.
Si hay una ventaja evolutiva de los
embrutecidos seguidores de trump es la falta de importancia del escrúpulo, el
saber que los que asisten asqueados al derrame de estupidez que aquel irradia
en cada palabra arduamente serían capaces de llegar, en defensa propia, a la
mitad del odio, la mezquindad y la mentira que éste, y en general el partido
republicano, hace mucho adoptó como forma de vida perfectamente mimetizada con
los requisitos de inteligencia y moral de quienes les votan.
La tristeza ante la perspectiva de cientos de
millones de personas empeñadas en reivindicar la calaña impune de alguien como
trump tras los ocho años de una inteligencia como la de Obama es inabarcable, y
crece con cada frase miserable pronunciada desde el partido republicano, no
ante las razones que exhibe el anuncio, sino ante la recompensa, esa bombilla grosera
que lo ilumina, pese a que el anuncio se preocupa, y mucho, de argumentar muy detalladamente
porqué la obscena necesidad de expulsar a trump de la casa blanca es en
realidad la muy pulcra necesidad urgente de poner freno a sus atroces
decisiones en contra de toda visión lúcida, sensata y sensible del mundo.
Que el dinero de la masturbación pague el
antídoto del onanismo político más obsceno que jamás veremos es, eso sí, un horizonte
suculento a la altura exacta de los métodos de aquel contra el que se dirige.
martes, 17 de octubre de 2017
amichi para siempre
Asombroso como sea hallar a una marca
posicionarse públicamente sobre un asunto político, pasma hallar dos el mismo
día en el mismo periódico: y donde una es pura ambigüedad –para qué entonces, podría
pensarse- esta es nítidamente expresiva, y lo es desde un lugar que poco se
aprovecha: el mensaje de apoyo a las fuerzas de seguridad del estado –que quizá
esconde torpemente un más claro apoyo, si bien más avergonzado, al gobierno que
las comanda- tiene por núcleo lo que la primera frase del texto cita como si no
supiese que lo es: un catalán fundó la empresa que hoy está presente en toda España
y donde dudosamente alguno de los dos lados pierde algo en ello: ni es menos
catalán quien lo fundara ni es menos español quien compra en sus tiendas. Hay una
segunda idea y también podría ser más clara porque merece serlo: la penúltima
línea agradece “defender nuestros
derechos y libertades” y con ello no refiere a los ciudadanos sino a quienes
trabajan en esa empresa, privados del derecho de posicionarse como contrarios a
la ilegalidad que plantea el referéndum recién celebrado sin que el gobierno catalán
no cargue contra ellos su sentido de estado, tan ecuánime, justo y dotado de
sentido como toda declaración que emana. “Evitar
que nos hagan daño” habla del único agresor que tiene hoy un ciudadano que
vive en esa comunidad autónoma: el propio gobierno, para el que un fascista es
todo aquel para el que la ley es la misma sea cual sea el partido que le
gobierna.
lunes, 16 de octubre de 2017
y mañana hablaremos de chorizos
Los ultimátum en política duran menos en el
mundo que el fiambre en la nevera, asi que recordamos que este anuncio fue publicado diez
días después de que el gobierno catalán declarara, o amagara con declarar, la
independencia tras un referéndum ilegal o su intento. Firma el anuncio una
marca de charcutería y su eslogan podría haberlo firmado el gobierno catalán,
que hace lo que hace para que nada ni nadie –mucho menos la ley- les quite su
manera de disfrutar de la política. Que la estrategia de una marca que
viene apostando por el humor –el bueno y el mediocre- responda al malestar de
estos días con una llamada a la seriedad es un chiste más en tiempos en que la
seriedad en política es ubicuamente apenas una ocurrencia tras otra, a cual con
menos gracia. Y la idea que hay tras el anuncio sería aún mejor si su
equidistancia respecto a la mediocridad de quien vulnera la ley y la de quien
no la defiende con la sabiduría suficiente fuera o más clara o mejor expresada:
declararse “dependientes de la libertad
de la expresión sin miedo a fracturar una amistad, una familia o una comunidad
de vecinos” es un jeroglífico sin sentido, y peor aún, algo que queriendo expresar
al limbo en el que aspira a posarse el anuncio, suena a la bruma desde el que
el gobierno catalán interpreta la libertad de expresión: esa que esconde un
muro a cada metro. Decir que la convivencia, la ley y la verdad sobre derechos
y deberes no es una broma habría sido más claro que este chiste que menos se
entiende cuanto más se cuenta.
miércoles, 21 de junio de 2017
Por qué no como entonces
No es raro que el terreno conquistado con imaginación se intente reconquistar años después con rutina. Décadas atrás, la primera encarnación de la marca que paga el anuncio llenó los periódicos de anuncios estupendos, hechos solo de texto. La marca que fue dejada morir, conquistada por la vegetación, retorna hoy a lomos del herbicida preferido por un anunciante mediocre: el que mata todo lo que no sea el tallo inerte, el que no da fruto pero tampoco molesta. En los veinte años transcurridos desde que Delvico Bates, con Segarra y Fernández de Castro detrás, hicieran del primer banco virtual una idea implantada entre nosotros, los tópicos de la rebeldía que ni siquiera siente pudor por fingirlo han enraizado hasta colonizar la misma idea de virtualidad: un banco online merece hoy una publicidad que aspira a no existir con la naturalidad con la que hacer lo que todos suena a garantía de éxito. Justo lo contrario de lo que llevó a fundar la marca. Pero por qué no olvidarlo.
lunes, 19 de junio de 2017
O no ser Audi
Cuando este anuncio es aprobado, ambos –agencia y cliente- saben que al
otro lado de esa valla hay un anuncio como éste, acaso justo éste. La apuesta
se sostiene sin rubor porque semejante contradicción merece semejante
anunciante, uno cuya apuesta por rebatir cada molde pueril que conforma la
publicidad de su sector permite justo esto: un anuncio en el que apelar a la
rebelión ante los anuncios. Si al menos un coche que vale hasta tres veces lo
que otros generara tres veces la vergüenza de trabajar en el departamento de
marketing de Opel, Citroen, Renault y los demás.
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