El medio que imprime este anuncio pide continuar viéndolo en su propia web. Pero imprime arriba -más discreto que en su habitualmente grosera versión española- una advertencia al lector: esto no forma parte del contenido de la revista, es solo material esponsorizado, algo que cualquiera que la lea habitualmente distingue en el acto. Es, sin necesidad de aclaraciones, un anuncio. Escrito y diseñado para serlo. Lo parece a cien metros. La marca que lo financia acepta pagar también precios más extraños: que lo más interesante de la imagen sea el inmenso Grant Hill. Y sobre todo, que el logo haya que buscarlo con atención (está en la parte superior izquierda, allí donde nadie lo ve). Los tópicos del titular conducen a la primera y asombrosa frase del texto de un producto que vende liderazgo a través del confort –“El liderazgo comienza donde termina el confort”. Sutil y elegante, la frontera editorial que comienza donde termina la publicitaria (y al revés) puede ser un camino ambiguamente señalizado. Y de ahí que la marca se vea transitándolo.