No deben pedírsele demasiados escrúpulos a la apropiación cultural. El Ayuntamiento que firma este cartel lleva un año largo empleando como eslogan el verso -donde se cruzan los caminos- de una canción firmada por Joaquín Sabina, Javier Krahe y Antonio Sánchez. No menos notorio, “Mírala” recuerda sin gran esfuerzo a la canción popularizada por Ana Belén y Víctor Manuel a mediados de los ochenta. Los tres primeros, los dos segundos y los cuatro autores de esta última canción se dejarían cortar un brazo antes de ser asociados a un gobierno de derechas como el que gobierna Madrid. El autor del cartel -magnífico- dudosamente ignora todo eso, y hace bien en no sentirse coartado por ese condicionante. En parte porque el añadido a esa palabra -como nunca la has visto- disuelve lo suficiente la referencia explícita. Transcurridos diez, veinte, o como en este caso, cuarenta años, los significados culturales que fueran de sus autores se han incorporado ya -o eso querrían- a la sociedad que los elevó. Litigios por derechos de autor aparte, ambas frases pertenecen ya al acervo popular. Parte del mérito de este cartel está en saberlo.
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