No es sencillo parodiar al público al que te diriges. Incluso sin incluir la frase que acompaña al cartel de la película -patriarcado, el que tengo aquí colgado-, uno de esos dos anuncios se burla -o no- de cierta masculinidad o frustrada ante el auge de los derechos civiles ajenos. Dudosamente es casual que el actor y su pose recuerden además al líder del partido político de extrema derecha que encarna y aglutina los ideales de una virilidad deseable, a la que sobra la complejidad, la cultura, la sensibilidad, el derecho al aborto, el laicismo, y ya puestos, probablemente la independencia judicial y la educación pública. Reírse de los tópicos de la peor masculinidad no implica tener que compartirlos antes, y esa es acaso de la apuesta del cartel. Por lo demás, qué idiota no es más inofensivo dentro de un cine.
lunes, 24 de agosto de 2026
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