martes, 17 de febrero de 2026

Pura coincidencia

Como sucede cuando se crea un anuncio, al escribir un ensayo es más prudente asumir que las referencias culturales que uno expone han de ser explicadas, que quien empieza a leerlo agradece cuanto contexto sea necesario. Un libro, al fin y al cabo, tiene cientos de páginas a su disposición para ordenar la información. Un anuncio apenas puede permitirse unas pocas. Quien edita libros y antes o después ha de anunciarlos quizá tiene sencillo extraviar lo que cabe pedir en un libro y lo que en un anuncio. Este imprime solo cuatro palabras pero a cambio necesita que quien lo mira conozca el aserto que recrea -No news, good news. En castellano no existe como tal y por eso se ha escogido preservar el idioma original. Si se desconoce el dicho, lo que pone es “sin judíos no hay noticias”, pero entonces uno se pregunta por qué en inglés. Tampoco es que conocer el dicho arregle algo. Para que el juego tuviera sentido haría falta mantener la palabra “good”. Sin ella, en vez de decir “la mejor noticia es que no hay noticias” se lee eso: “sin judíos no hay noticias”. ¿Qué relación tiene esto con el significado original? La solución es probablemente que al anuncio le basta simular vagamente algo sin atenerse a la conexión creada con ello. Es solo una broma, un juego de palabras. Un anuncio no necesita la coherencia con que se concibe, escribe y pule un libro. Tampoco eso es noticia -debe pensar quien lo valida. 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario